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Nadando con tiburones

Fabien Cousteau, nieto del famoso Jacques Cousteu, fue capaz de nadar entre depredadores marinos gracias a la ayuda de un tiburón artificial hecho con el material Bayer Makrolon.

La película de horror de Steven Spielberg "Tiburón", cambió para siempre la forma de ver los tiburones, especialmente los enormes tiburones blancos: crueles, máquinas devoradoras de humanos, salvajes e impredecibles. Sin embargo, su impacto en Fabien Cousteau, fue completamente diferente. Nunca sintió miedo, únicamente perplejo y confuso. "La película contradice todo lo que conocí de niño a cerca de los tiburones. Simplemente no tenía sentido. Los tiburones blancos no aplastan embarcaciones y las dejan hechas pedazos".

El hecho de que Fabien Costeu ya supiera mucho sobre el mar y sus habitantes no era soprendente. Su abuelo, el famoso oceonógrafo Jacques- Yves Cousteu, lo llevó desde la edad de 7 años a algunas expediciones durante sus vacaciones escolares y aprendió a bucear. Es así como através de Fabien, el mensaje de Jacques Cousteu prospera bien en su tercera generación: Salvar el planeta y los océanos.

Tras haber visto la película "Tiburón", Fabien Cousteau, determinó que cuando fuera mayor, haría algo por los tiburones tal y como su abuelo lo había hecho. "No estoy diciendo que los tiburones son animales de peluche", explica Fabien. "Ni tampoco estoy absolutamente locos por ellos. Todo lo que puedo decir es que debemos darles tanto respeto como a los tigres de Bengala. Si no lo hacemos, no habrá ningún tiburón más en 40 o 50 años ". Para el oceanógrafo, ésto sería una catástrofe, pues la diversidad marina en los océanos sería un grave riesgo.

Un sueño de infancia: aventuras bajo el agua en un tiburón submarino

Para poder proteger a los tiburones es necesario entender como cómo viven, piensan y sienten, y por qué - en casos muy raros - atacan a los humanos. Para ello, pensó Fabien Cousteau, "¿Por qué no realizar mi sueño de infancia y vivir una aventura bajo el agua en un tiburón submarino como los héroes de cómic Tintin and Snowy?

Encontrar el socio perfecto para una empresa tan difícil fue fácil. El diseñador de Hollywood e ingeniero Eddie Paul ya había construido un dispositivo especial para el abuelo y el padre de Fabien: luces bajo el agua, cascos, accesorios de la cámara y, en 1989, un tiburón blanco artificial. Paul llamó a su creación "Alison", y fue con esto que Jean-Michel Cousteau se dispuso a observar a los tiburones blancos en la costa australiana, mientras que Paul controlaba de forma remota a "Alison" desde una jaula. El experimento fue todo un éxito. "Alison" fue aceptada por sus "compañeros", y Cousteau fue capaz de estudiar el comportamiento de los tiburones. Sin embargo, quería saber más. Quería conocer la manera en que reaccionan ante situaciones excepcionales. De esta forma, Paul hizo que "Alison" actuara como si fuera a morir. Los tiburones inmediatamente cambiaron su comportamiento y lo más soprendente fue la reacción ante el ataque que tuvo "Alison" asímisma y arrancó grandes trozos de su cuerpo.

Sushi. Justo algo real

Una vez más, Cousteau deja la planificación al diseñador Eddie Paul. En esta ocasión, Paul se le ocurrió el ingenioso nombre de "Sushi" para el nuevo tiburón artificial con una coraza en forma de jaula construída con acero inoxidable de 6 cm de espesor y la columna vertebral hecha con Makrolon. Este producto probado de Sheffield Plastics Inc., una compañía estadounidense de Bayer MaterialScience, le otorga enormes ventajas al ingeniero: "Es extremadamente resistente para la carga así como muy flexible". Es decir, cuenta con las propiedades requeridas para la columna vertebral de "Sushi". Es lo suficientemente flexible como para permitir que el tiburón artificial pueda moverse exactamente como uno real. Es fascinante ver como los animales, que tienen hasta siete metros de largo y pesan más de una tonelada, puedan casi morder su propia cola.

Básicamente, "Sushi" parece un verdadero tiburón blanco. El esqueleto está cubierto de un material similar a la piel para simular la superficie de la piel de tiburón. Un motor que mueve la aleta caudal de ida y vuelta e impulsa a "Sushi" en silencio hacia adelante a través del agua a una velocidad de 9 km / h.


Alta tecnología para fotos únicas

El suministro de oxígeno para el buzo es también de alta tecnología. Emplea un sistema utilizado por el ejército de Estados Unidos. Es totalmente silencioso y no produce burbujas de aire. Fabien Cousteau explica "Las burbujas generan ruido que los tiburones pueden sentir y oír. Eso afecta su comportamiento. Este sistema no produce ningún tipo de burbujas, ya que se inhala y exhala el agua".

Inicialmente Paul colocó dos cámaras en cada uno de los ojos del tiburón modelo, pero se encontró con que sólo mostraba lo que sucedía a los lados del tiburón y no lo que el buzo podía ver. Así que diseñó un pez artificial pequeño que colocó al rededor de "Sushi" y que tenía oculta otra cámara. Al interior del tiburón, Cousteau comanda con una palanca el control de la velocidad y el movimiento hacia la izquierda y la derecha. Él puede hacer "Sushi" gire sobre su propio eje. Los acercamientos han sido sorprendentes se "han tomado fotos de los grandes tiburones blancos como nunca se han visto antes", dice entusiasmado Cousteau. A pesar de que ha estado trabajando durante más de dos años en su proyecto, él todavía está cautivado al ver el tiburón submarino en movimiento: "Wow, ¡Seguro que se ve como un tiburón de verdad!"

En algún momento el documental realizado durante el proyecto será puesto proyectado. Su título provisional es "La mente de un demonio", un título que despierta la curiosidad de la gente. Y eso sólo puede ser bueno para la de-satanizar el gran tiburón blanco.

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